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DE “REFORMAS FRANQUISTAS” Y DE “RUPTURAS
ANTIFRANQUISTAS”. |
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El libro que os presentamos en esta ocasión, se denomina “PRUEBA DE FUERZA ENTRE EL REFORMISMO Y LA RUPTURA”. Este trabajo fue realizado por un colectivo que se denominaba “EQUIPOS DE ESTUDIO” (EDE) y publicado por ELIAS QUEREJETA EDICIONES en el mes de mayo de 1976. Su
objeto y fase de estudio, después de la reciente muerte del Dictador,
fueron los dos primeros meses de 1976, fundamentados en un “análisis de
campo” de la ciudad de Madrid, tanto en el orden del discurso, las
movilizaciones sociales, así como su reflejo en los diversos diarios de
ámbito estatal que se publicaban en dicha ciudad. EDE
en la introducción al libro nos informaba que el trabajo realizado había
sido elaborado por un equipo de alrededor cien personas y que este había
intentado integrar toda aquella información que era sensible a su objeto
de estudio.
Equipos
de Estudio (EDE) era un grupo amplio que posteriormente, a finales de
1976, editó a su vez una revista mensual, “TEORIA Y PRACTICA” (“la
lucha de clases analizada por sus protagonistas”, era su subtitulo), que
salió con cierta regularidad durante buena parte del postfranquismo y que
fue un referente tanto en el análisis, como en su compromiso con los
grupos que estaban alrededor de aquello que a veces se ha venido en llamar
el “área de la autonomía obrera”. Detrás de EDE, había grupos y personas que seguían con ojos y alma de “sociólogo critico” los diversos cambios que se estaban dando desde la muerte del Dictador y que actuaban para que los cambios no fueran de un orden puramente “cosmético” o superficial. Habría que mencionar a muchos de ellos, pero queremos resaltar el papel fundamental que desarrolló Ignacio Fernández de Castro, director de la colección del libro que estamos presentando. Junto a Ignacio, Carmen de Elejabeitia, Joaquin Jorda, Carlos Trias, José Mª Vidal Villa o Salvador Aguilar, por citar algunos de los que posteriormente han sido conocidos por perseverar en el análisis critico de las sociedades del capitalismo global. De todas maneras, y para que no se nos tache de “reduccionistas”,
seria bueno seguir a los distintos autores que hemos comentado en su
trayectoria posterior, tanto en el intento de renovar una teorización
marxista con diferentes enfoques, como en su posición política en relación
a la coyuntura política que se estaba viviendo en aquellos momentos en el
Estado Español. En cuanto al libro y para empezar a hacer una mínima
referencia al mismo, deberemos subrayar que su arranque cronológico tiene
como base de análisis los conflictos laborales y ”pruebas de fuerza”
que se dieron en Madrid, durante los dos primeros meses del año 1976.
En esa encrucijada (no teórica) los diversos movimientos
sociales, que ya habían adquirido una fuerza importante en los últimos años
del franquismo, desarrollarían y pondrían en marcha una serie de
movilizaciones satisfactorias que serian capaces de poner en contradicción
la “escasa” y “limitada” reforma que el franquismo era capaz de
dar de sí, a escasos meses
de la muerte del Dictador ( 20 de noviembre de 1975).
“ A nivel de movilizaciones de masas –ya que no
existen otros cauces en los que puedan medir sus fuerzas las dos
alternativas (la reforma y la ruptura), la ruptura ha alcanzado su apoyo más
seguro en dos ejes de movilización: la lucha económica de los
trabajadores contra la política del Gobierno de congelación de salarios,
a través de conflictos generalizados y escalonados por ramas y zonas, y
la lucha ciudadana en una doble vertiente: la lucha de los barrios por sus
problemas locales a través de las asociaciones de vecinos, y las
manifestaciones populares a favor de la amnistía y de las libertades
democráticas. “ Si el error de la “reforma” en esta primera etapa
del enfrentamiento ha sido no haber comprendido la necesidad de incluir en
el pacto propuesto al PCE, el error de la izquierda, promotora del pacto
de la ruptura, estimamos que ha sido el no contar con la capacidad de la
base trabajadora, a la que quieren representar, de comprender sus
problemas de clase y de tomar en las asambleas sus decisiones con todo
conocimiento de causa.
Así acababa el libro que ahora hemos transformado en e-book,
y el análisis no puede dar lugar a error: buena parte de la izquierda
solo quiso y apoyó las movilizaciones sociales en general, como “moneda
de cambio” dentro del juego político “inclusión-exclusión”
en la nueva configuración que las elites políticas iban
conformando dentro del nuevo “marco político democrático”. Aun así, y como disgresión hubo un espacio diferente para mucha militancia joven y no
tan joven, que buscaba en la “ruptura” algo más que un cambio de
escenario político de orden superficial.
Y no es que queramos banalizar la importancia de las “libertades democráticas”
y hacer una simplificación o equiparación entre el franquismo y el nuevo
régimen que se estaba gestando. Sabemos que había elementos de
diferenciación importantes, pero también somos conocedores de las
terribles cargas que a su vez
seguían manteniéndose del anterior régimen franquista.
El patrón, el empresario, el amo seguía siendo y
funcionando igual que en el franquismo, y seguiría enriqueciéndose
posteriormente y sin acritud, a costa de la clase obrera.
Para
muchos de nosotros, la lucha contra el capital y su lógica de dominación
era uno de los elementos centrales a abatir en nuestros deseos colectivos
de superación del marco social existente. Sabemos que esa batalla utópica se perdió, pero creemos
que es un buen ejercicio de análisis histórico ver como esos cambios
fueron operándose y que esa batalla
dentro de un imaginario antagonista existió...
Aun hoy, los graves y tristes sucesos que sufrió el pueblo de Vitoria, por defender sus derechos sindicales y laborales y que se saldaron con el asesinato de cinco trabajadores a manos de las fuerzas represivas del estado franquista, siguen siendo un elemento secundario, molesto y de poco realce en la historia urgente de este periodo. Treinta
años después, la memoria de la revuelta obrera sigue siendo brumosa,
apagada y en muchos casos marginada. Este e-book, no habla de Vitoria, pero sí de las luchas
que se dieron en la ciudad de Madrid, y que recorrerían buena parte de
las ciudades del estado español a lo largo del periodo postfranquista. Repetimos nada fue fácil ni dado de antemano: demasiadas muertes de obreros y estudiantes en manifestaciones a favor de la amnistía o simplemente por reivindicaciones vecinales y laborales...
EQUIP Cedall (Marzo 2006)
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